De bosones, fermiones, supersimetrías, cuerdas, membranas y universos paralelos

Desde luego, la manera más pertinente de organizar una diatriba sobre el universo y su futuro debería ser organizada de la manera tradicional: revisando un poco de la mecánica clásica de Newton, pasar por el descubrimiento de la Relatividad especial y general, proseguir con física de partículas para entender los antagonismos entre ambos paradigmas. Después de ello será relativamente fácil comprender como la búsqueda de una teoría que unifique la mecánica cuántica con la Relatividad constituye la tarea fundamental de la física teórica durante los últimos dos siglos, pues constituiría encontrar una teoría integral del universo.
Lo que quiero es repasar las respuestas más recientes propuestas como solución a este problema de la síntesis, y explorar sus implicaciones tentativas. El obtener una teoría completa del universo significaría el logro intelectual más profundo del ser humano, pues lograríamos comprender esencialmente las mecánicas gobernantes del universo, o la mente de Dios. Para motivar la exposición y no aburrir al lector comenzaré de adelante hacia atrás, con un párrafo que emocione al lector más pasivo. Después tendré tiempo para explicar el rol de los fermiones y las simetrías, un rol crucial pero quizá demasiado técnico y que tendería a desmotivar la discusión. Y es que, de acuerdo a la comprensión más moderna que tenemos de nuestro universo:
No somos más que un holograma. Como las personas que “viven” atrapadas en una fotografía, nuestra realidad material, la que captamos cotidianamente, no es sino una pequeña parcela de un universo infinitamente más grande que consta de 11 dimensiones, 9 dimensiones espaciales, una dimensión “energética”, y una dimensión temporal. Nuestro universo, nuestro holograma, consiste tan sólo de 3 dimensiones (arriba y abajo, izquierda y derecha, atrás y adelante) espaciales y una dimensión temporal (pasado-futuro). Es, por así decirlo, una membrana, una delgada rodaja de 4 dimensiones proveniente de un universo mucho mayor, de 11 dimensiones. Como el nuestro, existe un número infinito de otros universos coexistiendo precisamente ahora, precisamente junto a nosotros. En algunos de estos otros universos, que se encuentran justo aquí, en la misma sala de la casa en donde se encuentra el ordenador en el que está leyendo estas líneas, podría habitar gente inteligente. De hecho, podría habitar usted mismo. En uno de esos universos alternativos, usted podría ser presidente de México. En otro, Elvis Presley estaría vivo. En otro, Hitler habría ganado la segunda guerra mundial a los aliados. De hecho, cada posible curso de eventos, por más inverosímil que parezca, generaría un universo alternativo e históricamente diferente al nuestro. En algunos de estos otros universos las leyes de la física podrían no regir exactamente como rigen en nuestro universo. Seres inteligentes pero de composiciones químicas completamente distintas (lo que usted se imagine, por ejemplo, seres de cristal) podrían reemplazarnos. El único límite es la imaginación.


