Showing posts with label Filosofía. Show all posts
Showing posts with label Filosofía. Show all posts

Saturday, September 29, 2007

Implicaciones Cambiarias De Un Ajuste De La Cuenta Corriente Norteamericana (Intentare poner las ecuaciones pronto!)


¡No vaya a creerse que he olvidado mis raíces! Soy fundamentalmente un economista y también utilizaré este blog para comunicar ideas económicas. La siguiente es la idea seminal para escribir un paper sobre el grado de devaluación que alcanzará el dólar. En realidad esta idea data de 1999, cuando el dólar estaba más caro que el Euro. ¡Si lo hubiera publicado en esos momentos ahora sería famoso! Pues el comportamiento subsecuente del dólar siguió específicamente la pauta adelantada por este modelo. La idea aun es aplicable ahora, creo, tanto para averiguar los efectos de una cuenta corriente deficitaria aun cuantiosa en los EE.UU. (¡Ojo que estoy pronosticando una depreciación del dólar!) como para otras monedas con situaciones de sobre apreciación, como el Yuan.

Para propósitos analíticos, podemos utilizar una adaptación de un modelo de optimización intertemporal de los agentes económicos que obtienen utilidad a través del consumo de bienes transables, Ct, y de no transables, Cn. La función de utilidad más general que podríamos emplear es una CES, de manera que el problema formal sería:

En donde q es la elasticidad precio, y P denota al precio de los no transables en términos de los transables, (Pn/Pt). En primera instancia, podemos asumir flexibilidad perfecta en precios y salarios domésticos. Además, consideramos exógena la producción Yt y Yn. Por lo tanto, el consumo de bienes no transables debe corresponder a la producción doméstica mientras que el consumo de transables puede variar, lo que quedará reflejado en la cuenta corriente como déficit o superávit, según sea el caso. Las condiciones de primer orden vienen dadas por:
Resolviendo para la inversa del tipo de cambio real, tenemos:
Ahora, sin embargo, al buscar el índice de precios al consumidor verdadera, debemos definir el mínimo valor de Z para comprar una unidad de un bien compuesto por transable y no transable, es decir, buscamos:
Dado esto, el valor mínimo viene dado por:
Por lo tanto, para valorar el efecto de una reducción en el déficit de cuenta corriente, requerimos primero (Ct/Yn) y un estimado de q, para hallar P y después sustituir en P*.
Definiendo Y como PIB y D el monto de deuda externa, medidos en unidades del bien transable, y r la tasa de interés, entonces podemos definir el ratio de cuenta corriente a producto como:
Sí, por ejemplo, Yt/Y = 25%, rD/Y = 0.8% (r de 4% por D/Y de 20%) y q de 1 en el corto plazo, obtenemos un Ct/Y de 0.286, lo que con Yn/Y de 0.75% nos da un Ct/Yn de 0.381333. Para el caso en el que el déficit ha sido corregido, obtenemos un Ct/Yn de 0.3226, es decir, el consumo del bien transable debe caer aprox. Un 15.4%. Como Yn es constante, esto equivale igualmente a la caida en P.
Utilizando los mismos datos (q de 1 y g de 0.25), podemos calcular la caída en el índice de precios, P*, de alrededor de un 12%
Guideline: Para la situación con déficit y con déficit cero

  1. Buscar Ct/Y, de allí con estimados de Yn,Yt/Y hallar Ct/Yn

  2. Sustituir en P: de paso, se puede mencionar la caída estimada en el consumo de transables.

  3. Sustituir en P* para ver el índice de precios real.

  4. Calcular la diferencia entre P*1 y P*2

  5. Se define un tipo de cambio real P/P*

De acuerdo a la preocupación inflacionaria del BC, se calcula el monto de la devaluación resultante.

Read more...

¿Quién necesita a Immanuel Kant? (3 y final)


Finalmente, revisemos a Kant. Para él, ni la experiencia ni la razón por sí solas pueden generar conocimiento. La razón provee tan solo contenido sin forma, la experiencia forma sin contenido. Únicamente sintetizando ambas es posible el conocimiento. Por lo mismo, no hay conocimiento que lleve impregnada las marcas de la razón y experiencia, simultáneamente. Éste conocimiento es genuino y objetivo.


Esto implica, sin embargo, que es imposible conocer el mundo "cómo es en sí", independiente del punto de vista. La idea de una concepción absoluta del objeto del conocimiento es absurda, de acuerdo a Kant, dado que sólo éste (el objeto del conocimiento) se genera únicamente empleando conceptos de los cuales cada elemento de significación ha sido refinado. Porque aunque puedo conocer al universo independientemente de mi weltanschauung lo que sé, el mundo de las apariencias, contiene la marca indeleble de dicho punto de vista. Los objetos no dependen de mi percepción para existir, pero su naturaleza es determinada por el hecho de que pueden ser percibidos. Los objetos no son mónadas "leibnizianas", accesibles únicamente a través de la razón imparcial. Pero tampoco puras impresiones "humeanas", producidas por mi experiencia. Son objetivas, pero su carácter está dado a partir del Weltanschauung a través del cual fueron conocidas. Ésta argumentación es llamado la "experiencia posible", con la cual Kant trata de demostrar que, en rigor, la idea de la experiencia ya trae consigo la referencia objetivo que Hume negaba. La experiencia contiene dentro de sí misma las características de espacio, tiempo y causalidad. Por lo tanto, al describir mi experiencia me estoy refiriendo ya a una perspectiva ordenada de un mundo independiente a mí. Éste nueva concepción de objetividad es llamada por Kant el Idealismo Trascendental. Ese sería mi resumen.


Ahora, en términos un poquito más técnicos, aunque nunca tan técnicos como lo haría un filósofo profesional, hay que decir que para poder llegar a este nuevo concepto, Kant analiza el conocimiento a priori. Sabemos que dentro de las proposiciones verdaderas, algunas son verdad independiente de la experiencia, y continúan siendo ciertas aun cuando la experiencia sea diferente. Éstas son las llamadas verdades a priori. Otras deben su verdad a la experiencia, y pueden ser falsas si acaso la experiencia fuese diferente, y son llamadas verdades a posteriori. Kant argumentaba que las verdades a priori son de dos tipos: (1) Analíticas, y (2) Sintéticas. OK aquí va una advertencia. Este es uno de los puntos en donde mi entendimiento de Kant flaquea, y soy honesto al decirlo, así que el siguiente párrafo tómenlo con precaución, y es que la verdad seguir a Kant a cabalidad está cañón, y pues lo haría si quisiera pero siendo economista comprendo que tengo mejores cosas que hacer que pegarme de topes contra la pared cada vez que no comprenda un tecnicismo en filosofía, en física o en otra ciencia que no sean las matemáticas, la estadística y la economía, que son mi fuerte. Pero en general, siempre hablaré cosas que sé que son correctas, aunque sean pocas las cosas que diga. Pero en donde no sepa bien a bien, y para no quedarme callado, les aventuraré mi idea, mi entendimiento sobre el tema (que concedo, puede ser limitado porque no soy profesional en cada uno de los campos sobre los que escribo) Pero en general pueden siempre tenerme confianza, ya que nunca echaré mentiras, y cuando lo haga quizá debido a mi limitada comprensión, se los diré honestamente. En todo caso, la idea previa sobre el Idealismo Trascendental que aventuré en el párrafo anterior es correcta, de eso estoy seguro. En fin, que lo que yo entiendo en este punto de nuestro análisis es que tanto empiricistas como racionalistas creían que ambas verdades correspondían, es decir, que todo conocimiento a priori es analítico, y todo conocimiento a posteriori es sintético. La idea genial de Kant es decir que no, que no tienen que corresponderse, y que un conocimiento a priori puede ser tanto analítico como sintético, lo mismo que el conocimiento a posteriori. Para los empiricistas no puede existir conocimiento sintético a priori, pues las verdades sintéticas pueden ser conocidas tan sólo a través de la experiencia.


La postura empiricista moderna ha sido tomada por los positivistas lógicos, o el "círculo de Vienna" que arguyen justamente que todas las verdades a priori son analíticas, y por ello llegan a la conclusión de que toda proposición metafísica carece de significado, dado que por su naturaleza misma no puede ser ni analítica ni a posteriori. ¡Ningún proposición metafísica puede ser verdadera! De acuerdo a esta concepción, toda la metafísica es una jalada mental. Esto será importante en el cierre del ensayo, en donde discutiré las críticas a la Teoría M en física.


En fin, ya era aparente para Kant que el empiricismo negaba la posibilidad de la metafísica. Y sin embargo la metafísica es necesaria para proveer bases al conocimiento objetivo. Así que la pregunta primordial de la filosofía se transformó a, ¿Cómo es posible la existencia de conocimiento sintético a priori? O quizá menos complejo, ¿Cómo puedo conocer el universo a través de pensamiento puro, sin tener que recurrir a la experiencia? Para Kant, no podía existir ninguna explicación al conocimiento a priori que separase al objeto conocido de la perspectiva de aquel que lo percibe. Por lo que la crítica de Kant está dirigida al Racionalismo puro, a la creencia de que la Razón Pura puede generar conocimiento sin hacer referencia a la experiencia.


De alguna manera. Kant rescata a la metafísica al no dudar de la existencia del conocimiento sintético a priori, aquél que conocemos por pura razón, como las matemáticas, a las que conocemos sin analizar el significado de los términos matemáticos. Sin embargo, otros ejemplos de conocimiento sintético a priori son mucho más difíciles de defender (preguntas famosas como la veracidad o no de: "Cada evento tiene una causa", o "Todos los objetos descubribles se encuentran en el tiempo y el espacio") Todas estas preguntas tienen un componente de universalidad, y no parecen recurrir a la experiencia. Pero, como dijimos, la Verdad para Kant debe tanto ser universal, comprender la razón, cómo recurrir a la experiencia. Por lo tanto, el problema de la objetividad y el problema del conocimiento sintético a priori están ligados permanentemente. Baste cerrar diciendo que el sistema propuesto de Kant proponía solucionar estos problemas que ponían en jaque al sistema de Hume, para poder rescatar el rol fundamental que Kant otorgaba tanto a la experiencia como a la razón.


¡Ufff! Casi sin recursos mentales llegamos al cierre. Y todo esto, ¿Qué tiene que ver con las cuerdas, las supercuerdas, los bosones, los fermiones, las dimensiones extra, y los universos múltiples y paralelos? Pues como hemos aventurado, las implicaciones de la Teoría M en física son verdaderamente mindblowing. Entiendo que no analicé completamente a la teoría M. No se preocupe, estupefacto lector, que en las semanas venideras haré un análisis completísimo de cada uno de los elementos fundamentales no solo de teoría M, sino que también de física clásica, relatividad especial y general, mecánica cuántica, la teoría estándar, teoría de cuerdas y finalmente de Teoría M. Me comprometo entonces a por lo menos 5 ensayos más, para cerrar el tema de la física y entrarle a cosas más interesantes como, desde luego, ¡la Economía! Porque en realidad, teoría M es tan ontológica, casi metafísica, que después de comprenderla uno ya conoce el universo, o por lo menos lo que los físicos conocen actualmente del universo, el límite del conocimiento. Aunque si lo pienso mejor, quizá deba escribir todavía más sobre física: cosmología, e implicaciones de Teoría M. En fin, como pueden apreciar, si acaso haya alguien por allí leyendo esto, en realidad escribo de una manera egoísta: para mí, porque disfruto enormemente el conocer. Si acaso hay alguien más allá afuera en esa otra entelequia llamada internet, pues bueno, mucho mejor, les ahorraré unas horas, acaso un par de días, de lectura difícil pero entretenida. En fin, basta de divagar…


Un elemento fundamental de teoría de cuerdas es que el universo es como una melodía gigantesca: se encuentra compuesto no por partículas elementales, sino por pequeñas cuerdas, miles de millones de veces más pequeñas que un átomo que, vibrando de una forma, originan en nuestros instrumentos la percepción de un átomo. Vibrando de otra forma, un electrón, y así hasta conformar todo nuestro universo. El problema fundamental parece ser que estas cuerdas son tan pequeñas que no podemos detectarlas directamente, ni ahora ni nunca en el futuro. Y sin embargo, el ser humano ha creado toda una concepción tan hermosa y consistente en términos matemáticos, con tantas pistas de ser verdadera y de acoplarse a nuestro universo observable, que parecería ser verdad. Aunque en realidad, no lo sabemos.


Todo lo que se ha hecho hasta estos momentos en física de supercuerdas es absolutamente teórico, sin verificación empírica. Es, por así decirlo, una construcción metafísica, pues pretende generar un set de ecuaciones matemáticas para describir todo el universo (ontológica), y pues precisamente, busca unificar las dos verdades fundamentales que ahora conocemos del universo, la mecánica cuántica y la relatividad (metafísica, justamente)


Así que, ¿Quién necesita a Immanuel Kant? Yo, para entretenerme, los filósofos, para seguir con sus jaladas mentales, pero y más trascendentalmente la física para, y miren nada más para qué, para averiguar la significación final y el destino del universo. Si la construcción de Teoría M es puramente metafísica, no hay problema. Habrá que estudiarla desde la pura perspectiva filosófica y matemática. Como dije, la teoría M no ha pasado ninguna, absolutamente ninguna, verificación empírica hasta el momento. Pero, como el pensador más prominente ya aventuraba en el siglo XVIII, la construcción del conocimiento requiere no sólo la verificación empírica, no solo la belleza y pulcritud matemática dada por el análisis objetivo, sino ambas. Hasta el momento, Teoría M es una bella, quizá la más bella, construcción matemática que describe nuestro universo. ¡Y sus implicaciones son escalofriantes! Un día, comentando sobre algunos resultados en torno a las dimensiones extra, mi esposa exclamó… "Esa explicación [del mundo], me da más miedo que las historias de fantasmas" ¡Y no es para menos! Las implicaciones de tener un universo paralelo a milímetros del nuestro, con potencialmente seres inteligentes viviendo aquí, justo donde usted se encuentra tomando un café y viendo televisión, a veces me parece más descabellada que la idea más aventurada y loca de un esquizofrénico. Y sin embargo, las tomamos en serio y las analizamos porque son el resultado de la pesquisa intelectual más fuerte y confiable, de las mentes más brillantes, de nuestra raza humana. Se trata nada menos que de la exquisitez más bella a la que ha llegado el universo mismo, del que formamos parte. El universo, nosotros, pensando sobre sí mismo, sobre su origen y su destino. Y así de fuerte, así de entero y circular como parece, el análisis podría reducirse simplemente a una locura, a una de las potenciales miles explicaciones que una mente enferma podría crear. Toda la teoría de cuerdas, así de bella y consistente, podría ser únicamente eso, una locura. Así que necesita urgentemente, para sobrevivir, de verificación empírica. Necesita a Immanuel Kant.


Carlos Pitta (Gainesville, Fl, Sept 29, 2007)



Read more...

Friday, September 28, 2007

¿Quién necesita a Immanuel Kant? (2)



Aventuré en el ensayo anterior que el objetivo fundamental de Kant al escribir su primera Crítica de la Razón Pura (Existen desde luego la primera edición de la crítica, la segunda edición editada y expandida por Kant mismo, y las subsecuentes críticas: La crítica a la Razón Práctica, que trata sobre moral, la crítica al Juicio Estético, y la crítica al Juicio Teológico) era demostrar que tanto el racionalismo puro como el Empiricismo estaban equivocados. Nada humilde, Kant trató de destruir ambas escuelas y proponer en cambio su propio sistema filosófico. La verdad está cañón entender a Kant, pues es bastante técnico en términos filosóficos, con su análisis lleno de recovecos y neologismos. De hecho él mismo entendió que se pasó de oscuro en intentó reescribir de manera más pedagógica su crítica, en la segunda edición que es la que nosotros leemos generalmente. Yo la leí por vez primera en el glorioso Colegio Preparatorio de Xalapa, hace bastantes años ya, y no la entendí muy bien, pero sí me quedó claro por lo menos la tesis fundamental. Ahora, para entender porqué necesitamos a Immanuel Kant, y en particular porqué la Teoría M en física lo necesita para su sobrevivencia, necesitaremos dejar de postergar la cosa y entrarle directamente al análisis de la Crítica de la Razón Pura.


Vamos por partes. En primer lugar, Leibniz y el racionalismo puro. Leibniz creía que la comprensión contenía dentro de sí ciertos principios innatos, que sabemos son verdaderos y conforman los axiomas a partir de los cuales podemos derivar nuestra comprensión del universo. El tema es que estos principios son ciertos, independientemente de mi particular Weltanschauung o perspectiva, o punto de vista. Pero es innegable que esta Weltanschauung también existe. Estos dos elementos sugieren que la realidad puede distinguirse dicotómicamente entre (1) Substancia y (2) Propiedades (de la substancia). Estos elementos fundamentales del universo son llamados por Leibniz Mónadas, y son independientes, a diferencia de sus propiedades (Por ejemplo, una sustancia puede existir sin que se piense en ella, pero el pensamiento no puede existir sin sustancia). Las mónadas son eternas, y nada las puede destruir, excepto un milagro, y el ejemplo fundamental de ellas es el alma individual, o la substancia pensante. No continuaré con demasiado detalle el análisis entero del racionalismo, para nuestros propósitos es suficiente decir que el sistema Leibniziano puede resumirse en:


El mundo está compuesto por un número infinito de mónadas, cada una de ellas diferente a las otras (La famosa identidad de los indiscernibles). La Weltanschauung es necesaria, entonces, para discernir entre las indiscernibles, para ser capaces de distinguir entre mónadas. Así, la Weltanschauung para cada mónada es simplemente una manera de representar su constitución interna, y no representa al universo en sí. Las propiedades sucesivas de cada mónada corresponden a las propiedades sucesivas de cada una de las otras (esto es técnico, pero está basado en el principio de la Armonía Preestablecida). Esto significa que podemos describir nuestros estados mentales (que producen las propiedades) como percepciones, y el mundo parecerá para cada mónada de la manera particular en que parezca a cada una de las otras. Este sistema es de apariencias, y entre apariencias, y solo aquí cabe hablar de relaciones causales, temporales y espaciales, pues incluso el tiempo y el espacio son propiedades de las mónadas, es decir son creaciones intelectuales, pero no mónadas en sí mismas. Aquí es donde se rescriben relaciones, y principios dinámicos. La física, y otras ciencias, no son sino relaciones entre monadas, permeadas por sus propiedades. Todas estas ideas no generan, entonces, conocimiento acerca del mundo real de las mónadas sino indirectamente, solo en la medida seamos capaces de aceptar que la manera en que las cosas nos parecen lleve consigo el sello metafísico de la manera en que las cosas son. Pero el mundo real (no será la primera vez que nuestro discurso se tornará metafísico) es accesible solo a la razón, pues solo la razón se puede elevar por sobre la Weltanschauung, y solo así podemos percibir las necesidades fundamentales, que son las mismas que las de Dios. Aquí es pertinente una aclaración. Cuando Leibniz habla de "necesidades" se refiere a la relación necesaria entre mónadas para generar dinámicas trascendentales, no para existir, pues las mónadas son eternas e independientes. Es un concepto filosófico más parecido a lo que los econometristas conocemos como causalidad, el fenómeno X causa Y. Así la mónada X causa Y, aunque ambas sean eternas.


En segundo lugar, la visión de Hume, diametralmente opuesta a la de Leibniz. Hume niega la posibilidad de conocimiento a través de la razón, dado que la razón no puede operar sin ideas, y las ideas son adquiridas sólo a través de los sentidos. El contenido de cada pensamiento está dado en última instancia por las experiencias que lo generaron, y ningún conocimiento puede ser establecido como verdad excepto a través de las referencias a las impresiones sensoriales que provee como garantía para su existencia. Más aun, la única experiencia que puede confirmar algo para mí es mi propia experiencia. El testimonio de otros, los registros, los cálculos de otros y sus formulaciones, leyes o hipótesis, apelan a la memoria y a la inducción, y todos éstos apelan a su vez a las experiencias que garantizan su existencia. Mis experiencias son como aparentan, y aparentan como son, y en este mundo lo único que permanece son las apariencias.


Pero al basar todo conocimiento en la experiencia, Hume reduce mi conocimiento del mundo al conocimiento de mi punto de vista. Mi Weltanschauung es la única verdad, aunque existan infinidad de ellas. Toda aserción de objetividad es ilusoria, y espuria. En cuanto a la razón, solo sirve para decirnos algo acerca de la relación de ideas, pero no puede generar ideas. Así, la razón se transforma en la generadora de conocimiento trivial derivado tan solo del significado de las palabras, nunca conllevará al conocimiento de verdades. El escepticismo de Hume fue tan lejos como para dudar de la existencia del ser, la misma entidad que proveía el modelo para las mónadas de Leibniz, diciendo que ni existe un objeto percibible que lleve ese nombre, ni existe alguna experiencia que pueda generar la idea del ser. Desde luego, mi propia Weltanschauung me dice que un escepticismo tan extremo es intolerable, pues no seríamos capaces de entender el universo.


Un breve resumen del resumen, antes de continuar con el discurso de Kant. Para Leibniz, el mundo existe, y es objetivo, y podemos general una visión objetiva de él a través del ejercicio de la razón, sin necesidad de recurrir a la experiencia, esto es, independientemente de la Weltanschauung particular del analista. Para Hume, ningún conocimiento objetivo es conseguible. El mismo universo puede no existir, pues no hay garantía de la existencia del propio ser. Existe, a lo más, diversas Weltanschauung cada una de las cuales es verdadera, de acuerdo a sus premisas. No comparto este punto de vista y me pregunto ¿Qué diría Hume, en un ejercicio mental, de la existencia de un ser omnipresente y omnisciente que fuera capaz de experimentar todas las experiencias posibles, de comprimir toda posible Weltanschauung en una omniweltanschauung totalmente abarcadora? ¿Podría uno aun así dudar de la existencia del ser? En términos de física, y de las ciencias en general, para Leibniz es posible crear una ciencia que represente al universo de manera completamente teórica, con el puro uso de la razón, sin requerir incluso de la validación empírica. Para Hume, toda ciencia debe ser experimental y las construcciones teóricas, aunque no son desestimables per se, son si acaso súbditas de la verdad relativa que sea construida a través de la experimentación, y serán verdades relativas sólo hasta el momento en que nueva evidencia empírica compruebe o rechace la teoría, a favor o en contra de ella. En el siguiente y final ensayo analizaré el sistema de Kant, y cerraré puntos sobre sus implicaciones para las ciencias y, en particular, para la comprensión del universo que se desprende de la Teoría M en física teórica.

Read more...

Tuesday, September 25, 2007

¿Quién necesita a Immanuel Kant? (1)


En varias ocasiones durante la deliciosa lectura de “The Elegant Universe” y “The Fabric of the Cosmos”, de Brian Greene, tuve que dejar el libro sobre el escritorio, para cerrar los ojos y pensar. No sólo porque es un libro difícil (Greene hace un excelente trabajo en traducir conceptos de física teórica sumamente elevados a una audiencia lega, como nosotros) sino y especialmente porque los conceptos que parecen desprenderse como implicaciones de las más refinadas formulaciones de la Teoría de Cuerdas necesariamente fuerzan nuestra imaginación en grados superlativos. Si las implicaciones de la teoría M (el refinamiento más comúnmente aceptado en estos días en súper cuerdas) son ciertas, entonces vivimos en un holograma, en tan sólo uno de los infinitos universos cruatridimensionales que existen (o en una membrana de orden p, pbrane, para ser más preciso).

Que haya infinitos universos paralelos al nuestro quizá sea, después de la conmoción inicial, bastante intuitivo. Recuerdo que un amigo físico y yo solíamos proponer tímidamente en nuestra adolescencia si acaso, dadas las semejanzas entre el mundo de las partículas y la configuración conocida del macrocosmos, el universo, las estrellas y sus constelaciones, galaxias y todo el universo conocido, no serían a su vez más que componentes de un universo todavía más grande, quizá todo nuestro universo no sería sino parte de algo más grande, una molécula perdida en una célula ínfima del dedo gordo del pie izquierdo de Dios, por ejemplo. No, así de sorprendente como es, esa concepción no es lo más sorprendente.

Después de un par de horas de reflexión, en mi opinión lo más sorprendente son las implicaciones epistemológicas del asunto. Porque, de ser cierto que existen 11 dimensiones e infinitos universos, ¡yo juro por Dios que no las veo por ningún lado! Más preocupantemente, no las percibo, no las intuyo. Mis sentidos, al parecer, me engañan… Y no tuve más remedio que conceder que sí, efectivamente, me llegó el momento que parecía nunca llegaría. Necesito a Immanuel Kant.

Ya Kant había advertido qué Descartes estaba equivocado. Porque, si de algo estoy seguro, si algo objetivo puedo percibir del universo, irremediablemente y para comenzar deberé reducirlo a la certidumbre de que existo. Cogito ergo Sum. El hecho de que existo debería ser objetivo e indebatible. Cualquier cosa que contenga el mundo exterior, deberá incluir el ser pensante que soy yo. Y el famoso cogito ergo sum, quizá por el hecho de ser intuitivo, prevaleció en filosofía y en la cultura popular hasta nuestros días. Pero, ¿Qué tiene que ver esto con infinitos universos? Quizá ahora sí deba ir por partes, y bastante sistemático, ¡porque la filosofía no acepta mucha digresión mental que digamos! Deberé comenzar por enunciar que la filosofía Kantiana ofrecía una respuesta para el problema de la intuición equivocada del universo. Deberé quizá resumir, antes que nada, los que a mi parecer son los puntos fundamentales de “La crítica de la razón pura

En primer lugar, Kant hablaba de la “esfera de la conciencia”, en donde el escepticismo acerca de la objetividad del universo se disipaba, dejando efectivamente válida la tesis de Descartes: Puedo estar seguro de mis estados mentales (cogito), aunque quizá no del ser en sí (sum). Así que la pregunta original prevalece para cualquier aseveración más allá de la esfera de la conciencia, es decir para el universo. ¿Cómo entonces puedo saber cómo es el mundo? O quizá más general e incorporando las certezas previamente halladas, ¿Puedo llegar a tener algún conocimiento del mundo que NO sea sólo desde mi punto de vista?

Los predecesores filosóficos de Kant eran Leibniz y Hume. Resumiendo bastante, podemos decir que Leibniz proponía que la respuesta a nuestra pregunta era afirmativa: Sí, es posible obtener algún conocimiento del mundo, no contaminado por el punto de vista o cosmovisión (o el llamado Weltanschauung) del observador. Hume, por su parte, afirmaba que NO, no podemos ser capaces de generar algún conocimiento no contaminado por mi propia weltanschauung. Para un referente más general dentro de las ciencias sociales, a la primera postura se le identifica dentro del Racionalismo, que deriva todo conocimiento del ejercicio de la razón. La segunda, el Empiricismo, que arguye que el conocimiento sólo puede provenir de la experiencia. El racionalismo parecía ser la escuela dominante, por lo menos en la época en que Kant escribía su “Crítica de la razón pura”, cuyo objetivo fundamental será tratar de demostrar que ambas escuelas están equivocadas.



Ya se me agotó el cerebro (¡uff, la filosofía consume más recursos

mentales que la economía, parece!) pero continuaré en breve… ¡Esté pendiente!
Carlos Pitta (Gainesville, Fl, Sept 24, 2007)

Read more...

About This Blog

  © Carlos Raul Pitta Arcos Actualizado en Abril de 2009

Back to TOP